Vida
Basilio S. Castellanos nació en Madrid en 1807. Fue un gran aficionado a los idiomas, la historia y la arqueología. Estudió italiano, francés inglés, latín, griego, alemán, árabe y hebreo. Inició la carrera eclesiástica y en 1822 entró al servicio del nuncio apostólico Santiago Giustiniani y marcho a Roma en 1822. En 1823 se alistó en los Cien mil hijos de San Luis y fue apresado, juzgado y encarcelado. En 1826, tras su liberación, regresa a España y obtiene el título de profesor de primera enseñanza y en 1829 el título de profesor de lengua francesa e italiana. Formó parte del séquito napolitano de la nueva esposa de Fernando VII en 1829 actuando como intérprete. En 1833 ingresó como escribiente en la Biblioteca Real, futura Biblioteca Nacional, pasando a ser nombrado anticuario de la misma. Ingresó también en el Ateneo de Madrid en 1835. En 1857 fue nombrado Director de la Escuela Normal Superior. Fue también director de la Sociedad Española de Arqueología, que cambiará su nombre en 1863 para denominarse Real Academia de Arqueología y Geografía del Príncipe Alfonso de la que será director hasta su disolución en 1868.
Publicó un buen número de obras literarias, escritos religiosos, biografías o históricas, tales como Elmours y Matilde, o sea, La Horrorosa venganza (1829), El caballero de Madrid en la conquista de Toledo (1836), Compendio elemental de arqueología (1844), Breve compendio de la Fábula, o la mitología universal en miniatura (1844), Iconografía cristiana y gentilicia: compendio del sistema alegórico y diccionario manual de la iconografía universal (1850) o La galantería española (1848). En esta obra, el autor hace un repaso al lenguaje simbólico de lo que nos rodea. Para escribir dicha obra, el autor consultó tanto obras de la Antigüedad (Plinio, Agrícola o Teofrasto) como contemporáneas (Mosquera, Díaz o Sáez). Como parte de lo que considera simbología universal arqueológica se propuso recopilar el significado que los antiguos daban a las flores, las piedras preciosas o los animales domésticos para ayudar a artistas o anticuarios a interpretar dicha simbología, por lo que decidió redactar un libro que fuera útil para ellos, pero también para toda la sociedad que permitiera comunicar e interpretar diferentes conceptos simbólicamente. A lo largo de los diferentes capítulos, a modo de diccionarios temáticos, se ocupa de la simbología de plantas, colores, piedras y minerales, divisas de las banderas o condecoraciones, pero no olvida la vida cotidiana y la simbología que se da en situaciones comunes, por ejemplo, en la mesa, el paseo, el baile, la iglesia o las cartas, es decir, en la sociedad de su tiempo.
Falleció en Madrid en 1891, dejando muchas obras inéditas, además de una amplia bibliografía publicada.
Gloria Martínez Lanzán