Pezuela Lobo, Jacobo de la (1811-1882) Novedad

Vida

Jacobo de la Pezuela y Lobo nació en Cádiz en 1811. Estudió en el Colegio San Mateo (Madrid) y en el Colegio de los Escoceses (Valladolid). Se interesó por los idiomas e hizo cursos de inglés y latín antes de trasladarse a Francia graduándose en bachiller en Montpellier en 1828. Posteriormente regresó a España. Comenzó su carrera militar en 1833 en el cuerpo de la Guardia Real. En 1835 era capitán de húsares de la Princesa. En 1841 marchó a Cuba con el grado de teniente coronel y en 1884 se hizo cargo del regimiento de Milicias de Matanzas. Poco después de su llegada a la isla se sintió atraído por la historia de Cuba. En 1847 viajó por España, Francia e Inglaterra en busca de información sobre la isla a la que regresó como gobernador político y militar de Güines entre 1849 y 1851 y, al ser destituido de su cargo regresó de nuevo a España. Volverá a Cuba y será director del semanario Anales y Memorias de la Real Junta de Fomento y Real Sociedad Económica de La Habana. En 1854 abandonó la carrera militar regresando a España.

Sus trabajos históricos tuvieron un amplio eco en España por lo que fue propuesto, sin éxito, para ser miembro de la Real Academia de la Historia en 1864, aunque definitivamente fue elegido en 1865, tomando posesión un año después con un discurso titulado «Historia del gran imperio colonial». Como académico siguió mostrando su interés por América y, especialmente por Cuba. En 1880 puso de manifiesto que los archivos de La Habana que contenían fondos de Santo Domingo, Luisiana y Florida debían ser trasladados al Archivo de Indias. Falleció en La Habana en 1882 dejando inédita su obra Historia de todos los capitanes generales de Cuba que permaneció en la Academia de la Historia hasta que la reclamó su hijo Jacobo de la Pezuela y Chacón.

Publicó varias obras entre otras Ensayo histórico de la Isla de Cuba (1842), Necesidades de Cuba (1865), Crónica de Las Antillas (1871) o Historia de la isla de Cuba en cuatro volúmenes (1868-1878), pero fue en1861 cuando concluyó su gran obra, Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico de la Isla de Cuba, que le había encargado la Junta de Fomento de la Isla, obra que sería publicada en cuatro volúmenes en Madrid entre 1863 y 1866. Comienza con una introducción de más de doscientas páginas en las que se repasan aspectos generales tales como la geografía, el clima, la orografía, la geología, los ríos, los animales, la agricultura, la mineralogía, estadísticas sobre la producción agrícola, un listado de las plantas (flores, vegetales, etc.) que se cultivan con su correspondiente definición, así como notas biográficas de gobernadores y capitanes generales de Cuba y prelados de la antigua diócesis o el gobierno de la isla además de un índice de abreviaturas y la definición de varias voces provinciales bajo el enunciado «Definición de varias voces provinciales y de algunos objetos de la isla de que se hace mención en este diccionario» que se incluye en las páginas 213 a 216. Según señala Pezuela, a pesar de haber tratado de desechar las voces que no estuvieran en el diccionario de la lengua, el propio autor constata que hay voces que se usan de forma generalizada en Cuba por lo que se ha visto obligado a incluirlas en su diccionario de manera que este sea accesible para todos los lectores, incluso para los isleños menos ilustrados y también para que los españoles entiendan el significado de estas voces propiamente cubanas. En total se trata de setenta y seis voces recogidas en las cuatro páginas de las que consta el glosario. Aunque no se trata de un número significativo de palabras y, además son de uso local, Pezuela ve necesaria su incorporación. A partir de la página 217 comienza el diccionario propiamente dicho tras una larguísima introducción que, en este primer tomo casi equivale a la mitad del mismo.  

Obra

Bibliografía

Gloria Martínez Lanzán