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Vida
Juan M. Dihigo nació en La Habana en 1866. Fue un reconocido lingüista, filólogo y pedagogo. Se graduó en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana en 1887 y obtuvo el Doctorado en 1868. En 1898 se doctoró en Derecho Civil y Canónico. Fue catedrático de Lengua Griega en la Universidad de La Habana además de desempeñarse en las cátedras de Lingüística y Filosofía y en la de Historia de la Pedagogía. Dominaba numerosas lenguas: inglés, francés, italiano, alemán, griego, latín, árabe o portugués, entre otras. Abogó por separar la lingüística de la filología y dotarlas de programas acordes con las perspectivas contemporáneas.
Su interés por las lenguas le llevó a viajar a París para conocer de primera mano el Laboratorio fonético del abate Rousselet en el Colegio de Francia e instalará un Laboratorio fonético experimental en la Universidad de La Habana en 1908. En 1905 fundará, junto con Juan Miguel Arístides, la Revista de la Facultad de Letras y Ciencias de la que fue jefe de redacción y posteriormente director en 1914. Miembro de la Academia de la Historia de Cuba desde 1910. En 1919 creó el Museo de Arqueología Clásica.
Dihigo escribió numerosas obras, ensayos y artículos periodísticos. Intentó introducir los estudios de fonética experimental en Cuba, que hizo realidad a través del Laboratorio fonético en 1908. Estudió el léxico cubano y analizó el habla popular estudiando la literatura isleña. Valoró muy positivamente el incipiente movimiento lingüístico cubano. Llevó a cabo numerosos trabajos literarios, históricos y bibliográficos relacionados con figuras destacadas de la lingüística y la filología como Cejador, Cuervo, Merchán o Restrepo, entre otros. En 1909 publicó Roosevelt y la ortografía inglesa en el que trata de la reforma que pretendía llevar a cabo el entonces Presidente estadounidense Roosevelt basándose en el estudio de 3 500 palabras. Estudio realizado por una comisión americana de especialistas en ortografía que provocó la protesta de lexicógrafos tanto británicos como estadounidenses. Del mismo año es La fonética experimental en el Laboratorio Rousselot en la que Dihigo explica el trabajo de dicho laboratorio en Francia y agradece la colaboración prestada por el profesor Rousselot, fruto de la cual instalará un Laboratorio de fonética experimental en la Habana (1908). El habla popular al través de la literatura cubana. Estudio sobre su transformación (1915) es uno de sus trabajos fundamentales en el que revisó numerosas obras de escritores cubanos de novela, poesía y cuentos para captar los provincialismos que había en dichas obras.
En 1916, en El movimiento lingüístico en Cuba, el autor recoge y revisa una serie de gramáticas con objetivos didácticos, por tanto, que presentan un carácter normativo y práctico. La fuente predominante en todas ellas es la RAE, aunque ocasionalmente hay referencias a Nebrija, Bello o Salvá. En esta obra es visible la huella latina a la que trata de ajustarse la realidad de la lengua española y sus variedades cubanas y ve la necesidad de elaborar obras locales para la enseñanza. En su investigación sobre el habla popular y sus variantes comenzó a escribir sobre el léxico cubano entre 1908 y 1909. Su intención era escribir un diccionario de voces de Cuba. Para ello revisó las obras publicadas completando los trabajos realizados, pero también recogiendo nuevas voces que escuchaba o leía en la prensa o en otras obras cubanas para entresacar los cubanismos. La publicación del Léxico cubano. Contribución al estudio de las voces que lo forman, editado en dos tomos, se retrasó considerablemente. El Tomo I corresponde a la letra A y se publicó en 1928 en los Anales de la Academia de la Historia de Cuba. Como el propio autor comenta en la introducción, se trata de un diccionario de provincialismos y no de un diccionario de la lengua. El Tomo II, correspondiente a la letra B se publicó en 1946 cuando Dihigo tenía ochenta años. La obra quedó inconclusa, puesto que, aunque había realizado las fichas de la totalidad de las voces de la C a la Z, no había llevado a cabo la revisión, ni tenido tiempo de analizarlas ni comprobarlas como un trabajo de tal envergadura requeriría. Al final del segundo tomo, además de los cubanismos, recoge refranes y frases proverbiales. Dihigo fue un trabajador incansable hasta su fallecimiento en La Habana en 1952.
Gloria Martínez Lanzán